“La tierra solo tenía un satélite, la Luna… entonces, llegó a acompañarla el
Sputnik, significa en ruso ‘compañero de viaje’ o ‘satélite’, fue el primer
satélite artificial”
Era una esfera plateada, parecida
a la Luna, mucho más pequeña. Medía 58 cm. de diámetro y pesaba 83,6
kilogramos No es gran cosa, primero escribió la prensa en Estados Unidos, una naranja de varios kilos, lo que fue conociendo después de esta pequeña esfera es que en su interior llevaba varias armas secretas, no de combate, pero sí de espionaje; una camara infrarroja que permitía desnudar el dispositivo militar de norteamericano, enviaba y recibía información desde la Tierra.
Tardaba 96,2 minutos en dar la vuelta a la Tierra, a una velocidad de
24.500 kilómetros por hora. Tenía cuatro antenas de varilla de 2,4 a 2,9 cm emitía
una señal de radio en forma de pitido.
Contaba con instrumentos que
durante 57 días y 1440 vueltas a la Tierra enviaron información sobre radiación
cósmica, meteoritos, la densidad y la temperatura de las capas superiores de la
atmósfera. Después, el satélite entró en la atmósfera terrestre y se destruyó
por efecto del calor debido al rozamiento aerodinámico.
Aquel 4 de octubre de 1957 el Sputnik 1, no solo abría la guerra fría en el
espacio, después se lanzaron más y más satélites y se disparó una cadena
incontrolable de acontecimientos, sin relación directa con la carrera espacial,
que derivaría en una revolución inesperada e impensable. 60 años después del lanzamiento
del Sputnik, el satélite ruso, hoy estamos leyendo este texto gracias a la Internet
que no es otra cosa que información enviada por medio de un “satélite artificial”.
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