“Digan lo que digan, la Tierra se mueve”
- Galileo Galilei –
Por Gabriel Macías Nito
La Unión Soviética lanzó la
primera estación espacial, Salyut 1, en abril de 1971 con el objetivo de observar
la Tierra y el cielo, y llevar a cabo experimentos científicos y procesos de
ingeniería en las condiciones de ingravidez y de alto vacío que existen en el
espacio. La primera tripulación que ocupó la Salyut murió durante su regreso a
la Tierra, cuando se produjo una despresurización de su transportador. Durante la década de los setenta, Norteamericanos y soviéticos enviaron estaciones y para febrero de 1986, la estación espacial soviética Mir, fue puesta en órbita. Algunas tripulaciones permanecieron más de un año y tripulaciones, con astronautas de diversas nacionalidades, visitaron la Mir.
“Mir” (en ruso “Paz” y “Mundo”), se estimaba permanecería cinco años en el espacio. Pero fue extendiendo su permanencia más allá de las fronteras de la atmósfera terrestre. Su vida útil alcanzo casi 15 años. Cosmonautas y astronautas de países como Francia, Alemania, Estados Unidos, India y Japón visitaron, vivieron y realizaron experimentos en el orbitador.
Fue ocupado continuamente hasta 1999 y orbitó la tierra más de 85,600 veces. Levantó la primera cosecha de trigo para cultivar de semilla en semilla en el espacio exterior y, en 1995, el cosmonauta Valery Polyakov pasó 439 días en el espacio a bordo de la estación, superando el récord de resistencia anterior de 326 días.
La decisión de destruir la estación espacial se tomó porque los fondos escaseaban y debido a su antigüedad, los últimos años se provocaron incendios y roturas constantes por lo que se decidió “cerrar las compuertas”.
Hubo controversia y preocupación por la seguridad de sacar de órbita un objeto espacial tan grande. Cosmonautas y científicos que creían que Mir era un tesoro nacional, y aún le quedaba vida. Pero los mítines y peticiones no pudieron mantener a Mir en el espacio.
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