“La avaricia rompe el saco”.
- Refrán
ruso -
Por Gabriel Macías Nito
Había una vez un anciano y su
esposa que vivían en una pobre choza cerca del mar. Apenas tenían para vivir, el
anciano se ganaba la vida pescando y la anciana lavando ropa. Un día, cuando el anciano salió a pescar, apareció en su red un precioso pez dorado que era capaz de hablar. El pez, le pide al anciano que lo deje nuevamente en el agua y a cambio le ofrece concederle cualquier deseo. Pero el anciano suelta el pez sin pedirle ningún deseo como recompensa.
Al volver a casa, le cuenta a su esposa lo que sucedió. Y esta, maldiciendo
a su marido, lo obliga a regresar al mar, a buscar al pez y le pida le conceda
una vasija nueva para que esta lave su ropa, ya que la que tiene es muy vieja. El
anciano regresa al mar y llama al pez.
- ¡Pececito de oro, buen pececito de oro ponte de cara a mí y de espaldas
al mar!.
Tan pronto acabó de decir aquellas palabras, el pececito apareció.
- ¿Qué quieres de mí? – le dijo el pececito de oro.
- Mi mujer quiere que te pida una vasija nuevo para que lave su ropa, porque
el que tiene ya está muy vieja.
El pez de oro le contestó:
- Vuelve a casa que tu deseo te será concedido.
Cuando el anciano llegó a su casa, la mujer que ya le esperaba lavando la
ropa en la vasija nueva.
- ¿Qué quieres de mí?- le preguntó el pececito de oro.
El anciano le explicó con mucha pena:
- Mi mujer se ha vuelto loca y quiere ser la reina del mar y que tú seas su
criado.
El pececito de oro no le contestó nada y desapareció en el fondo del mar.
Cuando volvió a casa vio a lo lejos a su mujer a la puerta de su primera
casa, la vieja casa, con su vestido viejo y lavando en su vasija vieja.
El Anciano nunca más volvió a ver a aquel pececito de oro, y dicen que perdió
la confianza en los hombres y está escondido en el fondo del mar. Los ancianos
vivieron en la pobreza hasta que ambos murieron.
El 14 de mayo de 1835 se publica por primera vez “Un cuento de un pescador
y un pez”, y desde aquel día se convirtió en la
historia infantil más famosa de Rusia. En una fábula de Pushkin que
habla sobre la libertad a costa de la avaricia, y saber apreciar aun teniendo
poco. En la actualidad se presenta en casi todos los festivales infantiles y no
hay ruso que no conozca o alguna vez haya contado este cuento.
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