Y EL 12 DE OCTUBRE, SI SE OLVIDA?
Que cruel destino para la memoria colectiva de los mexicanos
que dos eventos, uno tan significativo y trágico (2 de octubre), otro tan
festivo y espléndido, hayan coincidido en 1968. No pretendo ahora encontrar o
entender los motivos del movimiento estudiantil del 68 o juzgar la forma en la
que debieron o no actuar los dirigentes del país en aquellos días de octubre.
Más bien es compartir mi pesar en como este desafortunado "desencuentro se encrontró" y como los Juegos de la XIX Olimpiada celebrados aquel significativo año, hubieran permitido hacernos creer que eramos una gran nación y que podíamos mostrarle al mundo lo que pudimos ser. Pero no, no fue así, estos juegos siempre tendrán la sombra de Tlatelonco...
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